8 de marzo de 2026

Guadalajara, ciudad de las damas

 

Guadalajara, ciudad de las damas, es un libro escritor por Antonio Herrera y publicador AACHE Ediciones en 2026 en su colección "Tierra de Guadalajara" nº 137 con un PVP de 15 €, con 188 páginas y numerosas ilustraciones

En la ciudad de Guadalajara, tan plena de historias, tan nutrida de personajes, ha habido a lo largo de los siglos presencias femeninas de enorme importancia. Pero que han quedado como opacadas, diluidas por las de los hombres. Ellas han surgido como acompañantes, como contrapuntos, como anécdotas de belleza, de ingenio, o muy pocas veces de poder. Siempre de generosidad y positivismo. En este libro se recuerda a algunas.

Surge este libro del recuerdo de “La ciudad de las damas” que escribiera Christine de Pizan, en el siglo XIV francés, en el que reivindica a una serie de mujeres ilustres que se defienden de los argumentos misóginos vertidos por una larga ristra de hombres –tenidos por sabios entonces– que las fueron menospreciando, ridiculizando, y que precisaban esta contrargumentación, para salvarlas.

Aquí en España, y aún más concretamente en Guadalajara, hubo un acopio de mujeres interesantes. En tiempos antiguos, en épocas de oscuridad y silencios. Este libro ha querido rememorarlas, apurar sus memorias, destacar sus brillos. No han salido muchas, pero han llegado al número de una docena de damas de Guadalajara, que son capaces, unas junto a otras, y en tiempos diversos, de cambiarle el nombre a la ciudad, y darle este apelativo de Ciudad de las Damas con el que se ha querido titular el libro.

De dos ramas vienen, fundamentalmente, estas féminas alcarreñas. De la casa real de Castilla (los Borgoña, los Trastamaras, los Austrias…) que es nación de antiguo y noble abolengo, y de la casa de Mendoza, que es linaje de la llanada alavesa, en tierras agrestes y fieras con saberes hondos y largos quehaceres. De esas fuentes nacen estas damas a las que recordamos por muchas razones, pero especialmente por haber sabido dar, en tiempos del dominio masculino, su voz clara en medio del avatar común y a veces despropósito. 

Para que el lector sepa con quien se va a encontrar al discurrir por las páginas de este mínimo diccionario de féminas alcarreñas, ponemos aquí sus nombres, por el orden en que aparecen: Doña Berenguela de Castilla, las infantas Isabel y Beatriz, María Fernández Coronel, Reina Juana de Portugal, Doña Juana Manuel, y luego la Ricafembra Juana, doña Aldonza de Mendoza, doña Mencía de Mendoza, doña Brianda de Mendoza, la fundadora, doña Mencía de Mendoza, la mecenas jadraqueña, doña Ana de Mendoza la duquesa, y su hija doña Luisa de Mendoza.

El libro lleva un prólogo, muy interesante y bien dicho, firmado por Rosa María García Ruiz, en estos momentos delegada del Gobierno de Castilla-La Mancha en esta ciudad de Guadalajara. Un círculo que se cierra.

6 de marzo de 2025

Tajo Abajo

 

 

Antonio Herrera Casado
ISNI 0000 0000 8076 4211

Tajo abajo

Guadalajara, 2025

Aache Ediciones, Colección Tierra de Guadalajara nº 134
ISBN 978-84-19813-52-7

PVP.: 18 €.

 

El libro

 

Antonio Herrera Casado vuelca en este libro muchas de las cosas que ha visto y vivido en las orillas del gran río español que cruza de punta a cabo la provincia de Guadalajara.

En el índice del libro se refleja ese contenido en el que seguro habrá algún tema que te interesa: estos son los capítulos principales, de los que cuelgan mucho otros específicos:

1.     La Geografía

2.     La Historia

3.     Los Paisajes

4.     Las Gentes

Y como un libro que abarcara sus diferentes vertientes, en él se encuentran 
a) referencias al río Tajo como curso de agua entre las tierras de Castilla, 

b) los avatares de pueblos y fortalezas, de yacimientos arqueológicos y balnearios que la escoltan, de intentos de navegabilidad y ferrocarriles que quisieron unir sus orillas, las guerras que sacudieron sus horizontes,

c) los puentes que le cruzan, los castillos que le escoltan, las lagunas que le miran, las barcas que sirvieron para pasarle, y aún

d) las gentes que le pueblan, que le poblaron y dieron vida, en sus pueblos, y en sus almadías flotantes. Hay un recuerdo, y un saber nuevo, en torno a los gancheros, el río que nos lleva y José Luis Sampedro.

Estas cosas pueden considerarse el esqueleto de este libro, difícil de definir, pero que deja un sabor hondo, limpio y saludable en quien lo lee. Armado sobre 210 páginas y muchos grabados, planos y mapas.




 

El Autor

 

Antonio Herrera Casado (Guadalajara, 1947) es Cronista Oficial de la provincia de Guadalajara, comunicador y divulgador de las esencias de la tierra en que nace y vive, autor de 90 libros sobre historia, patrimonio, costumbrismo y gentes de ella, reconocido con diversos premios, entre ellos el Premio “Camilo José Cela” de Literatura de Viajes, el “Layna Serrano” de investigación histórica, el “José de Juan García” de Periodismo de la provincia, y el Premio “Ciudad de Guadalajara” de periodismo, más la Abeja de Oro, y el honroso título de Hijo Predilecto de la provincia de Guadalajara.


7 de abril de 2024

La Rosa de la Verdad

 

Ángel Taravillo Alonso
La Rosa de la Verdad
Aache Ediciones. Guadalajara, 2024
Colección “Letras Mayúsculas” nº 73
194 páginas.
ISBN 978-84-19813-14-5
PVP.: 20 €.

 

Es este un libro de tono juvenil. Se incluye en la Colección “Letras Mayúsculas” en la que se ha querido incluir este tipo de Literatura Juvenil que trata de captar para la lectura a las nuevas generaciones. De nuevo encontramos un escrito de Ángel Taravillo que viene a adentrarse en el mundo medieval con un relato de una aventura secuencial en clave de héroes y villanos, con todos los elementos del trhiller histórico. Trátase de un reino medieval, con el poder real destruido por la ambición de su canciller, que verá surgir a un héroe de cantar de gesta, capaz de recuperar la legitimidad del trono a través de aventuras donde se mezclan la realidad y la magia, apoyado en la amistad y en el amor incondicional de su amada.

Fue en tiempos del rey Huberto, hijo de la gran reina Ei­wín y de su esposo el renombrado guerrero Windorlfo, aquel de las grandes hazañas en tierras del Emperador de Bizancio luchando contra los turcos, que sugirió a los poetas de su corte escribir un cantar de gesta con la epopeya de sus progenitores. Es este relato que, perdido y olvidado durante siglos, ha sido recuperado recientemente en una antigua biblioteca de un palacio aristocrático en una zona de Centroeuropa. El famoso “Cantar de Eiwín” o “La Rosa de la Verdad”. 

En la actualidad -nos dice el autor al acabar el libro-, en algunos lugares apartados, remotos, de cierta cordillera azotada por fuertes vientos, las niñas de las al­deas entonan cierta cancioncilla relativa a esos héroes cuando juegan saltando a la comba: 

 

Entre los trigales verdes 

tres caballeros vienen. 

Altos, guapos y fuertes. 

Caballos blancos montan 

con destreza inigualable, 

armaduras de oro y brillantes 

de sus pechos resplandecen.

 

En definitiva, “La rosa de la verdad” trata con amenidad y mucha emoción la aventura vital de un héroe de ensueño, ese personaje de gracia física, valor inacabable y ética a prueba de bombas, que sabe restaurar la paz de un país a costa de su sacrificio. Un ejemplo para los lectores juveniles a los que va dirigido el libro.

10 de marzo de 2024

Viejos conventos de guadalajara


 

Antonio Herrera Casado: "Viejos conventos de Guadalajara". Aache Ediciones. Guadalajara, 2024. Colección "Tierra de Guadalajara" nº 132. 90 páginas, ilustraciones a color. PVP.: 10 €.

Aunque ya existen otros libros sobre este mismo tema (uno de ellos escrito en 1946 por Francisco Layna Serrano, y editado también por Aache en formato de gran lujo) en esta ocasión he querido divulgar esta parcela del patrimonio local de la ciudad de Guadalajara con una publicación de lectura asequible, en la que aparecen los quince conventos que a lo largo de los siglos han puesto a la ciudad en el mapa de las devociones regulares, entre todas las órdenes religiosas creadas a lo largo de los siglos.

Aparecen así conventos, tanto femeninos como masculinos, de franciscanos, clarisas, dominicos, carmelitas, jesuitas, mercedarios…. Hasta el más reciente (de principios del siglo XX) de la Religiosas Adoratrices que custodian el Panteón de la Duquesa de Sevillano. De todos ellos, solo tres siguen vivos. El resto son piezas arqueológicas de la historia local. Pero de todos ellos aparece una breve referencia doble: historia del instituto, y descripción de lo que fue o de lo que queda de su edificio. 
El libro está pensado para el tiempo actual. Tiene el formato que hoy se necesita para aportar información de calidad y abreviada: lo esencial de las cosas. Cierto es que reproduce como en miniatura la gran obra de quien fuera nuestro admirado historiador y Cronista Provincial, Layna Serrano. Un libro que escribió durante el encierro forzado de los tres años de Guerra Civil, con cientos de documentos revisados en Archivos y analizados edificios y entresijos. Hoy es un libro que sirve para que lo miren un muy reducido número de investigadores, y algún romántico lo use de regalo en alguna jubilación profesoral. Pero lo que hay que conseguir es que la gente, ese número cada vez mayor de ruteros, viajeros, agrupaciones de todo tipo que están encantados con visitar ciudades y reconocer su interesante legado patrimonial, conozcan estas esencias. Para ellos, que van con el tiempo tasado, y atentos siempre a las explicaciones del guía, este librillo puede servir para echárselo al bolsillo y en el propio autobús, o en la sobremesa, abrirlo por las páginas del convento recién visto y llevarse anotados sus nombres, y sus cifras.

 

El San Francisco de junto a Bejanque

 

Insisto en revisar en este libro al viejo monasterio de los franciscanos, ese Convento de San Francisco que fue creado por la reina Berenguela en la Baja Edad Media, y que aún hoy es actualidad latiente, por la controversia surgida en torno a su utilización como elemento de dinamización cultural de la ciudadanía. Visitables libremente su iglesia y la cripta subterránea del panteón de los Mendoza, el resto continúa sin apenas utilidad pública, esperando una restauración que merece, por su importancia histórica y por el valor que como elemento de encuentro social podría tener en un futuro.

En San Francisco de Guadalajara hay muchas cosas qué ver. Y este libro las enumera, dándole a cada una su jerarquía de importancia. La principal es la cripta semisubterránea que la familia Mendoza mandó construir bajo la iglesia, en el siglo XVIII, para que sirviera de panteón mortuorio de los duques. Largos años (desde “la francesada”) destruida y abandonada, ahora ha sido reparada y luce espléndida. Encima está la iglesia, de un gótico elegante, diseñada por Juan Guas (sí, el mismo arquitecto del palacio del Infantado) con capillas, algunas esculturas, muchs escudos, y, sobre todo, una espectacular bóveda del presbiterio pintados sus nervios con cabezas de dragones lenguados y furiosos.

En el resto del conjunto se verá (cuando lo restauren) el claustro monasterial, que es de dos alturas y construido en ladrillo, y una sala de máquinas que sirvió para producir elementos militares cuando el conjunto fue destinado a sede de la maestranza de los Ingenieros Militares. Pabellones de cuando fue “el Fuerte de San Francisco” con sus recuerdos carlistas, y otras curiosidades pueden verse en este lugar, que estuvo (y aún le queda buena parte) rodeado de un denso bosque de vegetación mediterránea.

 

Las jerónimas de los Remedios

 

Entre la quincena de viejos conventos de Guadalajara, casi perdido su referente incial vemos hoy lo que queda del convento de las jerónimas que mediado el siglo XVI fundara don Pedro González de Mendoza, obispo que fue de Salamanca y una de las lumbreras españolas en el Concilio de Trento. De allí se trajo ideas, y fórmulas estéticas como las que mandó aplicar a Acacio de Orejón y otros arquitectos en el diseño de la iglesia, que está hecha, en una sola nave, al estilo de las que los italianos del norte hicieron en Trento. Añadiendo bajo el presbiterio el mausoleo del fundador. Y poniendo sus escudos por todas partes.

Estas monjas, entre las que hubo eruditas individualidades, dejaron tras la Exclaustración este enjoyado edificio y se fueron a vivir a un más humilde caserón del centro de la ciudad, el que estaba junto a la iglesia de San Esteban, un viejo palacio que los Azagra las cedieron para su habitación, que fue sencilla, y en la que algunas se hicieron fotos, hasta que decidieron emigrar a Brihuega, donde se unieron al convento de jerónimas que allí había desde más antiguo.

En el convento de las jerónimas de Nuestra Señora de los Remedios, el gobierno liberal del siglo XIX puso el Hospital Civil de Guadalajara. Y tras la guerra incivil, todo estropeado y viejo, fue derribado, para sobre su solar levantar la Escuela Universitaria del Profesorado, hoy en uso.


Páginas relativas al convento de San Francisco de Guadalajara



Las franciscanas de La Piedad

 

No trato aquí de resumir el libro, ya de por sí resumido, sino de destacar los mejores valores que muestra. Y uno de ellos es el convento de la Piedad, que de inicio fue levantado como palacio para habita Lorenzo Vázquez de Segovia, al mismo tiempo o muy poco después que Juan Guas levantara el palacio ducal de sus tíos.  En ese convento surgió como figura señorial la sobrina del fundador, doña Brianda de Mendoza, a la que ahora se recuerda por el título de nuestro más veterano Instituto de Enseñanza Media. Esta figura del Renacimiento mandó a Alonso de Covarrubias tallarle un templo, y a Juan de Flandes pintarle un retablo. Ella misma se dio a pensar en las bondades de la Reforma que Lutero estaba emprendiendo en la iglesia, y en definitiva allí quedó el aroma (otros dirían que el tufillo) de esos nuevos modos de pensar y actuar que en España, por los mandatos imperiosos de la espada de Carlos V, no llegaron a cuajar.  Fue de inicio un beaterio (algo parecido al beguinage de Amsterdam ¿alguien lo ha visto?) que cuajó finalmente en monasterio de franciscanas a las que se apuntaban las hijas de los aristócratas que no alcanzaban novio de ninguna de las maneras.

 

En todo caso, ese librejo que he compuesto, estos “Viejos conventos de Guadalajara” no vienen a poner de lado a nadie, sino a destacar los valores (históricos, monumentales, patrimoniales en lo tradicional y el memoriaje) de algunas ruinas, solares o vetustos edificios de Guadalajara. Siempre en ese camino de dar a conocer, de valorar, de salvaguardar el pasado en sus formas monumentales.

23 de diciembre de 2023

Nacho Cardero en Guadalajara

A Nacho Cardero he de agradecerle que, a pesar de haber nacido en Guadalajara, y ocuparse ahora del mundo, siga interesándole esta ciudad, y esta tierra, porque –según dice– es esta una provincia “a la que le da miedo levantar los pies del suelo” y, sobre todo, porque es la tierra de sus ancestros, padres y abuelos, aquí nacidos y criados. 

En su reciente libro, que está tallado sobre la madera del buen periodismo con la gubia de la buena literatura, habla de muchas cosas Cardero. Pero habla, sobre todo (pocas páginas, pero lo llenan todo) de Guadalajara, Y por eso lo quiso presentar en esta ciudad a la que siempre vuelve. Es “Aquellos que dábamos por bueno” un ensayo y una memoria. De varias cosas, actuales todas, que nos aprietan y mueve, que nos preocupan. Pero en el capítulo que me he fijado es el que titula “Las segundas oportunidades”, donde cuenta el nacimiento de su primera hija, Catalina, que fue una prueba dura con la que pasar el rubicón de la vida, y la muerte de su padre, Esteban García Pajas, como algo que nadie podía imaginarse que podría ocurrir, en medio de la pandemia de la Covid19, y de una España asustada, desnortada, desorganizada y llena de gentes temblorosas. Guadalajara está en la fibra de su recuerdo, y algunos compañeros de la prensa (Luis Monje Ciruelo, Augusto González Pradillo, su propio abuelo Domingo Cardero Prieto) van desfilando y dando muestras de su realismo sincero.





En su libro habla Cardero del caso de “Los Papeles de Panamá”, que su periódico (“El Confidencial”, que él dirige desde hace una docena de años, y al que llevó hasta la estatuilla del Pulitzer 2017) desveló en primicia mundial; y de la política actual –española y europea–, de los poderes fácticos, de Madrid, del duque de Feria, de Florentino Pérez y de Mar Cabra. Entre otros cientos. Se lee de un tirón, se aprenden cosas y se constata que este hombre –este escritor y periodista– va a dar todavía mucho y bueno gracias a su trabajo y su actividad. Guadalajara tiene con él, ya, una deuda, que aquí saldamos, en adelanto, con esta nota de calderilla.

 

A.H.C.

30 de abril de 2023

El libro fotográfico de Valverde de los Arroyos

 














Santiago Bernal Gutiérrez

“Libro Fotográfico de Valverde de los Arroyos”

Aache Ediciones / Diputación Provincial de Guadalajara

Guadalajara, 2023

184 páginas, fotografías en color, 29 x 29 cms.

ISBN: 978-84-18131-89-9 – PVP.: 39 €.

 

Este es un libro que Guadalajara le debía a uno de sus más preclaros habitantes. Santiago Bernal Gutiérrez, segoviano de origen, había puesto en nuestra ciudad un altar de culto y cultivo a la fotografía. Con él creció la recién nacida Agrupación Fotográfica Alcarreña, y con él se dispararon las aficiones, las visiones y los caminos abiertos hacia el arte de la fotografía. De las cámaras (analógicas, por supuesto, con carrete y fotómetro añadido) salieron los negativos que vigilaban la realidad ­–gentes y cosas– de esta tierra, durante muchos años.

Y de Bernal salieron cientos (quizás miles) de imágenes de Valverde de los Arroyos. Tantas, que era obligado contemplar ese lugar de la Sierra Norte bajo su objetivo. De Bernal se ha hecho un libro antológico de sus imágenes más creativas (Aache/Hercesa, 1992) y una monografía sobre la Caballada de Atienza (Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, 2012), pero tras su muerte, y cumpliendo por parte de sus familia y admiradores el obligado compromiso de sacar le esencia de su mirada sobre Valverde, ahora esta obra. Grandiosa y espectacular.


Al libro le pone prólogo el escritor alcarreño Jesús Orea Sánchez. Con unas palabras definitorias…    Además de breves párrafos de José Luis Vega, presidente de la Diputación, y de José Luis Bermejo Mata, alcalde de Valverde. Se concluye con un Epílogo escrito por Mario Bernal Cacho, hijo del fotógrafo. Pero la esencia de Valverde está en esta obra captada por las fotografías de Bernal, grandes, a color, o en el clásico blanco y negro tan dramático y efectista, explicadas paso a paso por los textos de José María Alonso Gordo, cronista oficial de Valverde, y que en esta obra se estrena en el oficio, dándole la dimensión cabal que una crónica, medida y pensada, debe tener. En este caso complementando la imagen de sucesivas realidades.

En el Índice del libro queda patente lo que en él se ofrece: visiones a color, en gran tamaño, o en blanco y negro y reducidas, como en esencia, del lugar, la Fiesta de la Octava, la Naturaleza valverdeña, la tradición, las gentes, todo ello rematado con un epílogo de Mario Bernal, que presenta el objetivo de la publicación, y que no es otro que dar cumplido el deseo del autor de ver publicadas tantas fotos, tantos frutos de tantos años.



Santiago Bernal Gutiérrez, autor de las fotografías


El libro sobre Valverde, en fotos y en textos, hechas las primeras por Bernal y los segundos escritos por Alonso, es una maravilla. Y pensamos que, sobre todo, sirve para que el autor de las imágenes continúa, palpitante y dinámico, entre nosotros. Cada foto de Valverde es un recuerdo de Santiago Bernal. Por eso se ha hecho el libro, y por eso al mirarlo ahora nos entran las ganas de ir de nuevo hasta aquel lugar, remoto y magnífico, siempre descubierto.






El origen de esta gran obra nos la ha explicado con detalle el hijo del autor, Mario Bernal Cacho. Nos dijo que, cuando su padre era ya muy mayor, encontró en su despacho muchos papeles, y una carpeta que titulaba "Cosas por hacer". Estremecido por el significado, la abrió y encontró un bloc de notas en que pergeñaba Santiago las principales ideas para ese libro sobre Valverde que llevaba en la cabeza: índice con sus partes principales, un Prólogo que quería lo escribiera Jsús Orea, un amplio texto comentando las fotografías que deseaba que lo desarrollara José María Alonso Gordo, y un Epílogo que recogiera sus querencias escritas hacia Valverde, y las imágenes de un homenaje que le hicieron los danzantes hace tiempo. Con todo ello, como cañamazo, Mario ha conseguido levantar este gran libro que ahora ya es realidad, y el autor estará viendo desde el rincón del espacio donde se haya quedado a morar para siempre.

29 de abril de 2023

Lecturas de Patrimonio. Provincia de Guadalajara

 Antonio Herrera Casado

“Lecturas de Patrimonio. Provincia de Guadalajara”

Aache Ediciones de Guadalajara
Colección “Proyecto Lucena” nº 6
Guadalajara, 2023.
512 páginas, numerosas ilustraciones.
ISBN 978-84-19813-00-8 – PVP.: 50 €.

La obra


Ha querido el autor, en este libro que confiesa ser el último que escribe, acumular por temas todos aquellos estudios que a lo largo de sus cincuenta años de actividad investigadora ha conseguido desvelar, estudiar, divulgar y poner en la senda del respeto.
Publicados muchos de ellos previamente en el Semanario local “Nueva Alcarria” o en revistas especializadas de tirada minoritaria, podrían pasar desapercibidos y perder la intención con que fueron hechos, de desvelar misterios y aclarar sentidos de obras, en edificios, retablos o piezas muebles.
Es largo el índice de temas, y profuso el topográfico del final del libro, pero con ello se consigue dar idea del objetivo de la obra, que es aunar en un solo tomo los elementos claves del conjunto patrimonial histórica de Guadalajara, y, sobre todo, refundir en un tomo aquellos elementos que conforman, desde distintos ángulos, ese Patrimonio de Guadalajara que debemos entregar a nuestros sucesores bien estudiado, y bien protegido.

Elementos que contiene

Solo con leer el índice, ya se hace el lector perfecta idea de lo que va a encontrar en esta obra, múltiple y densa. Aunque de temáticas en principio muy diversas (castillos y artesanías, tapices y bibliografías) hay un indudable hilo conductor en esta obra.
Se inicia con la exposición, resumida y clara, de los lugares más singulares del patrimonio provincial: yacimientos arqueológicos, monasterios medievales, castillos defensivos, palacios señoriales, iglesias singulares, plazas y ayuntamientos, fuentes y puentes, cuevas eremíticas y ermitas populares, pinturas ­–de caballete y en retablos­– y esculturas –funerarias y de respeto–, piezas de orfebrería, colecciones de tapicería, muestra de heráldica, más un numeroso aporte de inéditos lugares y rincones donde la iconografía da las claves de un mensaje que se prologa en siglos: muestras románicas y expresiones renacentistas muy varias, acabando con esos elementos (arquitectura popular, artesanías, patrimonio industrial) que conforman, junto con los libros sustentadores en último escaño, la historia real y firme de esta tierra, a la que el autor ha dedicado tantos años de estudio.

El autor

Antonio Herrera Casado (Guadalajara, 1947) es doctor en Historia de la Ciencia, habiendo ejercido su carrera profesional como médico, especialista en Otorrinolaringología, en la Medicina Pública de Guadalajara. Es autor de un centenar de libros, todos ellos referidos a temas del Patrimonio, la Historia, la Naturaleza y las costumbres, de Guadalajara. Fue nombrado, en febrero de 1973, Cronista Oficial de la Provincia de Guadalajara. Y ha sido designado miembro, correspondiente o de número de cuatro Academias (Historia, Genealogía y Heráldica, Bellas Artes y Letras de Cuenca, y Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla La Mancha).
Colabora desde 1968 en el semanario “Nueva Alcarria” y muchos de los textos aquí publicados han visto a luz en ese periódico. Otros han sido publicados antes en revistas especializadas de difusión minoritaria, y algunos son nuevos en el conjunto de temas expuestos.
Antonio Herrera Casado ha dedicado muchos años de trabajo e investigación a los temas patrimoniales de su provincia natal, escudriñando de ellos (templos, retablos, fachadas y enterramientos) los elementos iconográficos que dan sentido a una obra, y que aclaran –cuando son entendidos– los mensajes que autores y personajes han querido transmitir a siglos futuros. Esa tarea de análisis patrimonial es lo que se recoge en este libro que es suma de una vida.

 

9 de noviembre de 2020

Historia de la Medicina de la Ciudad de Sigüenza


Sanz Serrulla, Javier: “Historia de la Medicina de la Ciudad de Sigüenza”. Aache Ediciones. Guadalajara, 2020. Colección “Proyecto Lucena” nº 4. 248 páginas. Numerosas ilustraciones. Encuadernación en tela. ISBN 978-84-18131-16-5. PVP.: 25 €. 

La capacidad más que probada del profesor Sanz Serrulla para indagar en los anales de la Historia de la Medicina Española, ha dado una vez más un copioso fruto en este libro que, además, considera el autor como preferido, pues se trata de la historia de la medicina, en su ciudad natal, la castellana población de Sigüenza (ahora mismo en proceso de examen para acceder al título de Ciudad Patrimonio de la Humanidad).
Con un formato elegante, muy bien editado, es un libro que a los seguntinos, y a los guadalajareños todos, servirá para mostrar con orgullo como, a lo largo de los siglos, esta ciudad tan significativa ha tenido voz tan alta y tan clara, en el mundo de la Ciencia. Ojalá que muchas otras ciudades pudieran tener un libro similar, que incluya al detalle los mil y un avatares que médicos y población han pasado para hacer un mundo mejor, unas ciudades mejores.

Contenido del libro 

Comienza este libro con el prólogo que le pone el académico y profesor Diego Gracia Guillén, una de las figuras más relevantes del pensamiento científico-médico español. Quien hace un resumen cumplido de su contenido. Pero el mejor resumen lo debe poner el lector, cuando lo acabe. Tarea fácil porque el libro es ameno, completo y enjundioso. Una tarea, la que acomete el profesor Sanz Serrulla, complicada y sugerente: la de hacer una historia de la actividad médica en la ciudad de Sigüenza, a lo largo de los siglos. 

Con documentos, archivos, testimonios, recuerdos y evidencias, en una tarea seriamente histórica y concienzuda. Por estas páginas desfilan las instituciones que han ejercido su tarea sanitaria en la ciudad, como son los hospitales, el Cabildo catedralicio, el Concejo ciudadano, la Universidad, y más modernamente las estructuras sanitarias del Estado. De otra parte, y tras meticulosa indagación, surgen los nombres de los profesionales (médicos, boticarios, cirujanos-barberos, comadronas, enfermeros y enfermeras, etc.) que han dado vida a esa dedicación secular. Muy ilustrado con imágenes antiguas, retratos, firmas, documentos, instrumentos, etc. 

No cabe duda que este libro, por el detalle de su ejecución, y por lo que supone de “intrahistoria” de Sigüenza, será un jalón más que va a contribuir a la tarea de conseguir la declaración para esta ciudad de “Patrimonio de la Humanidad”. 

El autor 

El profesor doctor Francisco Javier Sanz Serrulla (Sigüenza, 1957) es actualmente Académico de Número de la Academia Nacional de Medicina de España, ocupando el sillón de los más destacados historiadores de la Medicina. El sitial se lo ha ganado a través del muchos años, de mucho trabajo, de mucha dedicación y de mucho entusiasmo. 

Hoy es considerado uno de los más prestigiosos médicos historiadores de nuestro país. En la editorial Aache tiene muchas otras muestras de su quehacer. Por ejemplo, las introducciones de los 10 libros hasta ahora editados constitutivos de la Colección “Clásicos de la Odontología Española”, sus monografías sobre dos médicos seguntinos como son Juan del Castillo y Antonio Pérez de Escobar, y especialmente su reciente “Diccionario histórico de Autoridades Científicas de la provincia de Guadalajara”.

La conjura de Guadelmar


 


David Pérez: “La conjura de Guadelmar”. Editorial Tébar Flores. Madrid, 2020. 300 páginas. 

Por la puerta de los libros locales entra esta novela de David Pérez, y lo hace por dos razones: porque el autor es un DGTV (De Guadalajara… de Toda la Vida…) y porque la acción trepidante de este thriller socio-político se desarrolla en una Guadalajara reciente, aunque con un ligero cambio: esta no está en la Alcarria, sino al borde del mar, en una costa acantilada, con un puerto, y una pequeña islita, enfrente, batida por las olas, que se llama Cabanillas. Entre Guadelmar (la Guadalajara del Mar) y la isla de Cabanillas, se mueven los personajes, que viven y trabajan en esta ciudad en cuesta, y que deciden tomarse la justicia por su mano al ver cómo un grupo de delincuentes (bajo las siglas de grupo un político de corte independentista) campan a sus anchas por todo el país, matando, robando, secuestrando y haciéndole sucesivos cortes de mangas al resto de los españoles. 

La historia puede resumirse en un par de páginas, pero el contenido es muy sustancioso, no sobra nada, y se hace en él, por un lado, una descripción sorprendente de nuestra Guadalajara (literaria y emotiva) con unas referencias sorprendentes a una geografía de ensueño, de tal modo que solo una persona que conozca muy muy bien el pulso vital de esta ciudad puede dar una versión (histórica, geográfica y costumbrista de ella). Pero además el autor medita, con amplitud y profundidad bien documentada, en las raíces de ese sarcástico revolutum que supone la actividad de un grupo de delincuentes mafiosos de la peor calaña, en medio de un país que unas veces les aplaude y otras se enfada con ellos. 

David Pérez tiene una larga trayectoria como escritor, es un humanista que ha tocado la poesía, el periodismo, la performance literaria, la denuncia política y la novela. Esta que puede calificarse de atrevida crítica y emocionante aventura contiene todos los ingredientes de la novela de suspense, y lo demuestra con una explicación final que desvela misterios subyacentes. “La conjura de Guadelmar” de David Pérez debe ser recibida, al menos entre sus paisanos, con calor y aplauso. Porque demuestra cariño al terruño, y mucha sabiduría en la construcción de un relato entretenido.

23 de julio de 2020

Diccionario histórico de Autoridades Científicas de la provincia de Guadalajara

La obra que aquí se comenta va a convertirse, sin duda, en una de las más importantes de la bibliografía alcarreñista, al presentar en un gran diccionario histórico (no incluye todavía a los vivos que en él podrían caber) la suma de personajes cuya actividad ha estado netamente inclusa en el campo de las ciencias experimentales, a lo largo de los pasados siglos.
Recoge en forma de fichas, organizadas por orden alfabético de apellidos, con índices finales de nombres y actividades, un centenar de biografías de individuos que desde el primer Renacimiento, hasta nuestros días, han destacado en alguna de las ramas de la Ciencia, predominando sin duda los relacionados con los temas biológicos (médicos, farmacéuticos, hidrólogos, botánicos…) seguidos por los científicos puros de la física, la química y la matemática, más una buena representación de los ingenieros, especialmente relacionados con la Aeronáutica y la creación de ingenios destinados a la navegación aérea.
Muchos de ellos nacidos en términos de la provincia, otros sin embargo vinieron aquí en algún momento de sus carreras, como profesores universitarios (en Sigüenza) o como funcionarios casi siempre relacionados con la Enseñanza, para dejar en Guadalajara una parte importante de su saber y de su actividad investigadora.
Si todos ellos son importantes por una u otra razón, algunos como Huarte de San Juan, Casal, Creus y de Vega están en la vanguardia de la ciencia médica en España, y otros como los ingenieros Vives, Herrera, Ortiz de Echagüe y Barberán suponen un puntal capital de la aerostación hispana.
Todas las fichas van ilustradas con retratos de los personajes biografiados, sus firmas, portadas de sus obras y lugares donde ejercieron. La ficha consta, además, siempre de la misma estructura expositiva, con lugar de nacimiento, fechas extremas de la vida, materias en que destacó, fuentes de los libros y escritos producidos por el científico, y bibliografía crítica y documentos complementarios. 
Este libro, que tiene una estructura académica clara, sin ser divulgativo en sí mismo, sí que va a proporcionar a los que quieren saber de la honda raíz de nuestras gentes, un elemento abundante y contrastado en torno al elemento humano que durante siglos ha ido moldeando la forma ser, y poniéndole marcos y luces, a la vida provincial. En su relación queda evidente, precisamente, esa riqueza de orígenes y esa variedad de caminos que han devenido en nuestra idiosincrasia actual: hay en la lista Mendozas ilustres, y también gentes nacidas de los más humildes orígenes de aldeas lejanas. Los hay que por las riquezas de otros aquí llegaron, y muchos, quizás la mayoría, que llegaron a sus cimas personales gracias al entusiasta empeño de unas bien guiadas rutas vitales.
El libro, apoyado en su edición por la Exmª Diputación Provincial de Guadalajara, que así contribuye a la promoción de la cultura escrita y los saberes científicos de nuestra provincia, ha sido editada por Aache e incluida como número 3 en su Colección “Proyecto Lucena” para libros de temática netamente provincial. Encuadernado en tela, con estampaciones en oro, sobrecubierta a color, y un total de 500 páginas que se leen de corrido.

Los autores

Dos prestigiosos médicos/historiadores naturales de la provincia, han sido los responsables de este trabajo de décadas. Con absoluta brevedad, dejamos aquí las notas biográficas de ambos.
Javier Sanz Serrulla (Sigüenza, 1957) Médico, especialista en Estomatología, cursó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid. Doctor en Medicina, en Odontología y en Historia por dicha Universidad, de la que actualmente es profesor en la Unidad de Historia de la Medicina. Académico de Número de la Real Academia Nacional de Medicina de España, es autor de más de una treintena de libros sobre diversos temas de Historia de la Ciencia, entre ellos “Historia General de la Odontología Española”.
Antonio Herrera Casado (Guadalajara, 1947) Médico, especialista en Otorrinolaringología, cursó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid. Doctor en Medicina e Historia de la Ciencia, por dicha Universidad, y profesor emérito de Otorrinolaringología de la Universidad de Alcalá de Henares. Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia, es autor, entre otros títulos, de la “Historia de la Otorrinolaringología en España”.

7 de junio de 2020

Brújula poética

Brújula. Poesía de / en Castilla-La Mancha (50 años; 50 nombres; 50 poemas). Editorial Almud. Biblioteca Añil Literaria. Toledo, 2020. 124 páginas.

Sencilla y elegante la edición de este último número de la Colección Biblioteca Añil Literaria. Con una pintura de Trinidad Fernández, el editor Alfonso González-Calero nos ofrece una peculiar antología de la poesía en nuestra Región, a través de 50 poetas y a lo largo de 50 años … el caso es que siempre vienen bien estas tareas de recopilación, de detenerse un minuto y echar cuentas: de quienes son, de lo que han hecho, de cómo lo han hecho.
Tras una breve introducción explicativa, González-Calero nos ofrece (dedicando dos páginas a cada uno) el nombre, las fechas de su vida, el retrato, la abreviada biografía, un comentario a su obra, y una pieza de su repertorio. Empieza por Juan Alcaide (que nació en 1907)  acaba con Amparo Ruiz Luján, que lo hizo en 1956.
Los analistas de la poética persiguen muy a menudo encuadrar a cada poeta en un grupo, en una generación, o en un estilo. Y creo que esto es muy difícil, porque todo poeta que haya leído (se supone que para ser poeta hay que haber leído mucho) tiene raíces en muchos campos, y hojas de todos los colores. La poesía es una planta que crece en el corazón, peor se riega con lecturas, amistades, viajes y sufrimientos. Quizás haya algo común en todos estos antologizados poetas: que han desarrollado su obra en el siglo XX, y que han tenido ante los ojos una tierra (fundamentalmente la manchega) que te pide que la antes, que la manejes con ganas, que la añores siempre.
De Guadalajara hay varios y fundamentales representantes en esta antología. Porque trae a José Herrera Petere, con su poema al padre muerto en el destierro, y a José María Alonso Gamo, el poeta de Jadraque que ganó el Premio Nacional de Literatura en 1952. Desde Ramón de Garciasol, de Humanes, a Antonio Fernández Molina, que anduvo por Guadalajara fundado “Doña Endrina”. Desde Francisco García Marquina, hoy residente en El Cañas, hasta Julita González Barba, la Julie Sopetrán de “Nueva Alcarria”. Completando la nómina con Alfredo Villaverde Gil, capitán de los escritores alcarreños, hoy todavía.
Un libro que se hace entrañable, a la que se pasan sus páginas, y querido, cuando se lee su contenido, sus saberes, sus decires limpios. Con la poesía se construye la Región, y se da paz a los espíritus, que hoy más que nunca la necesitan.

28 de mayo de 2020

Miedes de Atienza en el confín

Javier Ortega Alcaide:
Aache Ediciones. Colección “Tierra de Guadalajara” nº 112.
Guadalajara, 2020. 202 páginas.
ISBN 978-84-18131-11-0. PVP.: 15 €.

Aunque este pueblo serrano tenía ya elaborados y publicados algunos apuntes de su historia, llega ahora el arquitecto Javier Ortega aportando un gran libro sobre la historia y el patrimonio de esta localidad, Miedes de Atienza, en el confín con Soria. Se trata de un lugar fronterizo, al pie de una sierra por la que cabalgó, en su día, el Cid Campeador, en cuyo poema se menciona expresamente este lugar como de paso.
El autor analiza con meticuloso pormenor el conjunto de cavidades primitivas que existen en el término, con especial atención a la cueva que hay en la roca sobre la que se sustenta la ermita de Nuestra Señora del Puente, que viene a ser lugar de habitación y culto durante el periodo visigodo. Muchas otras cuevas, y hallazgos arqueológicos dan prueba de la importancia que este lugar tuvo en siglos primitivos. Además se extiende en el análisis de los restos romanos, visigodos y árabes, para pasar luego a la enumeración de señoríos, personajes, hazañas y edificios que restan de un pasado denso y glorioso.
Aquíi consideramos que debe resaltarse el núcleo del libro, dedicado a la reseña y estudio de las cavidades distribuidas por el término. Espeicalmente la que aparece tallada bajo la roca que sostiene la ermita de Santa María del Puente. Está en un altozano, sobre el pequeño valle del río Pajares, en cuyas orillas se abren otras cuevas, como las de El Espinarejo, tres más en Los Villarejos, y otra en Corral García. Similares entre sí, talladas sobre la roca arenisca de los bordes del valle, tienen amplios interiores con bancos, alacenas y capillas. En las rocas, se aprecian inicios de más tallas, que no llegaron a completarse, y un detalle muy revelador, el de los mechinales que aparecen perforados sobre las entradas y más allá, denotando el uso que tuvieron de parapetos, o cabañas construidas a la entrada de la cueva, que vendría a ser como capilla, o residencia de ermitaño.
Lo que se evidencia, leyendo este libro de Ortega, y aprendiendo de él, es la enorme base patrimonial, en punto a cuevas y eremitorios de origen visigodo, que existe todavía hoy en este término municipal de Miedes. Y nos cuenta además, por descripción, y por análisis documental, que en el actual término de Miedes hubo además otros tres pueblos, hoy ya abandonados completamente, que fueron “Santa María de la Puente”, “Torrubia” y “Las Casillas”.
Además, por el término se encuentran numerosos enclaves primitivos, quizás castros celtibéricos, poblados visigodos, aldeas medievales…. El “Castro de Perniles” que fue en su origen habitáculo celtibérico, debió tener una vida muy prolongada en los siglos iniciales de nuestra Era, porque aún en época visigoda tenía ocupación. En él se ven tallados en la roca numerosos intentos de perforación, pero también mechinales, y silos. En Santa María del Puente, que se puede localizar muy bien pues está en pie todavía una gran ermita visible en la distancia, debió haber un amplio poblado en torno a la roca, donde estaría la capilla, o la residencia del mandatario religioso. El ambiente de ese entorno es realmente mágico, como sonoro.
La Cueva de Corral García es otro lugar a tener en cuenta: enorme, bien tallada, con diversas estancias comunicadas por pasadizos. En la más grande, hay un banco corrido, y muchos detalles incluso grabados de cruces y signos sobre los muros. Javier Alcaide parece decantarse por su origen celtibérico, arévaco, como hasta hace poco se fechaban todos estos lugares, pero los estudios de Daza y otros apuntan a que realmente su origen es visigótico. En todo caso… más de 1.500 años tiene estas cuevas, estos restos habitacionales y estos recuerdos patrimoniales de unos pueblos que hoy siguen (aunque a tranca y barrancas) vivos y latientes.
Este libro será especialmente bien recibido por los amantes de esta tierra silenciosa y expresiva, la Sierra Norte de Guadalajara.

6 de abril de 2020

Budia, corazón de la Alcarria

Bermejo Millano, J.J.; Herrera Casado, A.: "Budia, corazón de la Alcarria". Ediciones AACHE. Guadalajara, 2005. 232 págs. ISBN 978-84-96236-39-4. PVP.: 15 €.

Todos los pueblos deberían tener ya su historia escrita. Los anales más o menos abultados de su devenir secular, puestos en letra de molde, para que las siguientes generaciones los conozcan y defiendan. Y no solo la historia: también el patrimonio, el costumbrismo, las destacadas singladuras de la naturaleza, los personajes que allí nacieron, las coplas y canciones, etc. Budia tiene todo eso en cantidades abundantes.
Algunos datos: de historia, cosas sorprendentes, que los autores de este libro analizan a cuento del Catastro del Marqués de la Ensenada. Nos dicen como en la segunda mitad del siglo XVIII, la industria de los curtidos en Budia era muy fuerte, dando ocupación a cientos, a miles de personas, y vendiendo sus productos en la Corte, donde apreciaban esas pieles tratadas y curtidas en Budia como de altísima calidad para hacer muebles, encuadernar libros, forrar altares y reforzar cualquier elemento sujeto a golpes.
De arte, las dos tallas de madera policromada que aparecen hoy en el presbiterio de la iglesia parroquial, a ambos lados del altar mayor. Son el Ecce Homo y la Dolorosa tallados personalmente por Pedro de Mena, el artista que a mediados del siglo XVII talló estas preciosas y emotivas figuras por encargo del coronel de los reales ejércitos don Ambrosio Sáez Bustamante. 
De arquitectura, el templo de los frailes carmelitas, prodigio de elegancia de formas y volúmenes. 



De costumbres, la Sampedrá olorosa y sonora, la fiesta más “rara” de la provincia en la que participa, según dice la leyenda, el mismísimo diablo, pues Pedro Botero, que es uno de los nombres por el que se le conoce, debió trabajar en las tenerías y talleres de curtición de Budia, y en esa fiesta dedicada a San Pedro que se hace quemando los restos de pieles, los fragmentos de botas rotas, y la mezcla de insufrible olor de lo que sobró a lo largo del año,  entre los enmascarados danzarines, sudorosos y “asfixiaos” de calor y humo, está siempre el diablo. 
Esta obra que lleva por título “Budia, corazón de la Alcarria” y tiene por autores de los textos a Juan José Bermejo Millano y Antonio Herrera Casado, consta de 232 páginas en gran tamaño, y se ilustra de cientos de fotografías, la mayoría en composiciones a todo color.
Ofrece mapas del término, referencias a todos los temas importantes de su historia, arte y costumbrismo, y aún estudia con detenimiento esos mismos elementos de Valdelagua, un antiguo despoblado que, anejo al Ayuntamiento budiero, hoy es lugar revitalizado y en marcha. 
Personajes de tono eclesiástico (Budia fue conocida en tiempos antiguos como “el pueblo de los Obispos”), artístico, literario y teatral, cinematográfico y político, a pesar de su tradicional aislamiento ha sido capaz de generar gentes que han llevado su nombre con honra por todo el mundo. Entre ellos, el Nóbel Camilo José Cela, que aquí escribió algunas de sus mejores páginas; el dramaturgo Manuel Catalina, y el filántropo e historiador Andrés Falcón y Pardo, al que cuando este libro apareció se rindió homenaje, con la inauguración de una calle en la memoria que se le debía.

12 de octubre de 2019

Mercedes Priede, catedrática

Ferreras Cuadrado, Isabel: “Mercedes Priede, catedrática (a propósito de unos recuerdos de María Rosa Urabayen Priede)". Editorial AACHE. Guadalajara, 2019. Colección “Letras Mayúsculas” nº 53. 182 páginas. ISBN: 978-84-17022-95-2. PVP.: 12 €.

Mercedes Priede fue la hija de los fundadores del Hotel Castilla de Toledo. Casada luego, casi en secreto, don el escrito Félix Urabayen, por el ostracismo al que la época franquista sometió a ambos, quedó un tanto diluida su fuerte personalidad. Profesora de la Escuela de Magisterio de Toledo. Rebelde y romántica. Acabó su vida en el silencio y el olvido. Pero la fuerza que emana de su vida, de su actividad docente, de su mentalidad femenina abierta, es un rastro que nos ayuda a descubrir una época. Este libro está compuesto con los recuerdos de su hija, María Rosa Urabayen Priede, que durante largas jornadas de evocación relató a Isabel Ferreras, autora de este libro y de otros dos anteriores sobre la misma figura.
Con este nuevo libro, el tercero de la saga del “Hotel Castilla” de Toledo, Isabel Ferreras completa su visión panorámica de la vida social y cultural de Toledo durante el siglo XX. La historia comenzó hacia los años 20 de ese siglo, con la fundación del Hotel Castilla. Esa institución fue como el aglutinante de Toledo, llevando a la ciudad lo más granado de la sociedad y el rango de España y aún de Europa. El irlandés Francisco Priede y la asturiana Mercedes Hevia, fundan en Toledo una familia y un hotel. Una de sus hijas, la más inteligente, Mercedes Priede y Hevia, se casa con un escritor navarro que llegó a ser el mejor conocedor de Toledo, un gran escritor, Félix Urabayen.
Tras la Guerra Civil, con el marido en la cárcel, y ella teniendo que subsistir de malas maneras, Mercedes Priede nos irá contando, sincera y conmovida, el escaso margen de maniobra que tiene un Hotel de lujo en la desabastecida postguerra, sus intentos de adaptación a las nuevas ordenanzas y a los nuevos tiempos, mientras compara, valora y escenifica los cambios existentes entre el Hotel de “antes y el de ahora”.
Pero al mismo tiempo, esa Mercedes Priede que protagoniza el libro gracias a los recuerdos de ella mantuvo su hija María Rosa Urabayen Priede, Mercedes alcanza a ser catedrática de Escuela Normal, y allí conoce el contradictorio ambiente de las Escuelas Normales, sus glorias y sus miserias. Cada vez está más alejada del Toledo que ama, pero con el que nunca ha sabido entenderse. Entre sufrimientos, amarguras y escasez económica, aunque con excelentes amigos a su lado y sin quejas, consigue, por fin, dar respuesta a la constante pregunta que andaba en los labios de los habitantes de Toledo: - ¿Para qué quiere ser la rica y guapa Mercedes catedrática? Y la respuesta que ella daba era tan sencilla como ejemplar: - Para ganarse el pan de cada día.

26 de junio de 2019

Vida y obra de fray José de Sigüenza



Antonio Nicolás Ochaíta: “Vida y Obra de Fray José de Sigüenza”. Aache Ediciones. Guadalajara, 2019. 418 páginas en tamaño 17 x 24 cms. ISBN 978-84-17022-91-4. PVP.: 30 €. En Amazón se consigue en dos días: https://www.amazon.es/gp/offer-listing/8417022910


Se ha hecho esperar, pero al fin ha llegado. Una obra completa sobre la figura de un seguntino ilustre, José de Espinosa, a quien la memoria colectiva le guarda su nombre de religioso como fray José de Sigüenza, y los tratados de literatura le ponen en los primeros renglones de los autores máximos del Siglo de Oro español.
De los libros de fray José ha quedado memoria en los anales de la historia literaria, porque sus tratados históricos sobre la Orden de San Jerónimo (española y universal, durante siglos) y sobre la construcción y decoración del monasterio de El Escorial, se consideran modelos de elegancia, de sensatez, de minuciosidad y buen decir. A ello, debe añadirse un buen número de obras menores, las unas de historia, las otras de espiritualidad, algunas de poesía y varios discursos. El análisis de esta obra ha sido hecho, en primer lugar, por quien fuera Cronista Provincial de Guadalajara en el siglo XIX, don Juan Catalina García López, y después por todos los antólogos del buen decir castellano. En este libro que ahora nos llega a las manos, el núcleo está constituido por el análisis de esa obra, de la que aparecen fragmentos seleccionados, bien comentados, y dispuestos en orden de fácil comprensión. Pero es paso previo a ello el análisis biográfico, la enjundia vital del personaje, del que hoy se sabe que fue nacido en Sigüenza (de una pareja un tanto marginal, aunque dedicada al cuidado de su hijo, que creció feliz, jugando y estudiando, en la Ciudad del Doncel). Las fechas de fray José son 1544 para el nacimiento, y 1606 para la muerte, que le sobrevino en El Escorial. Entre medias, viajes por Castilla, estancias en Segovia (el Parral, donde profesa), Madrid, y El Escorial, donde alcanza a ser prior, y mentor máximo, amigo entrañable del rey Felipe II, estrella de todos los firmamentos de por entonces. Con motivo del 475 aniversario de su nacimiento, se ha puesto en órbita este libro.
Solo con echar un vistazo al Índice, el lector colige muy pronto de qué va la obra. Es investigadora, porque algún dato nuevo aporta sobre el personaje, pero sobre todo es analista, y divulgadora. Tras un prólogo del autor, y otro de Antonio Herrera Casado, Cronista provincial de Guadalajara, Nicolás Ochaíta centra al lector en el lugar y en la época: la ciudad de Sigüenza, la mitad del siglo XVI, con el Renacimiento vivo todavía. Y tras ofrecer la clave de los documentos que le sirven de apoyo, el autor entra al análisis meticuloso de la vida del personajes, del proceso inquisitorial que sufre, de las amistades que tiene, y de su personalidad. Para seguir luego, en extenso, y al detalle (con jugo y sabores diversos) con el análisis de su obra, de toda ella: de la impresa, y muy conocida, y de la que quedó manuscrita, difícil de acceder a ella, pero muy interesante. Entre otras aportacones de Antonio Nicolás, destacaría el capítulo en que le considerar “crítico de arte”: sin duda fue el introductor de la gran pintura europea en España, entre otras figuras la de El Bosco, que llega a la corte filipina, para hoy integrar el mejor conjunto de sus obras en El Prado de Madrid.
Recoge el autor las valoraciones que sobre fray José han expresado otros investigadores. De todos ellos se aprende algo nuevo, algún nuevo punto de vista. Y por supuesto hay un capítulo final, que por inesperado, e interesante, suma puntos a la obra. Es el titulado “Curiosidades y algún escrito de Fray José de Sigüenza”. Una obra que llena un verano (con su lectura) y una vida (la de Antonio Nicolás) con su escritura. Un éxito pleno, en el que algo pueden presumir los maquetadores de la editorial Aache, esa empresa editorial cuya labor cultural en Guadalajara sobrepasa ya cualquier dimensión laudatoria. El libro tiene una presencia solemne, hermosa, está ampliamente ilustrado, con muchas imágenes en color, y otras en tonos de grises. Tiene abundante bibliografía, índices, notas, y sobre todo, un resplandor interior que a quien lo lea, completo (se puede leer también a fragmentos, por supuesto, entendiendo el conjunto sin problemas) le va dejar deslumbrado durante una temporada.

Sabemos que va a presentarse en una jornada académica, en Sigüenza, en el transcurso de las Jornadas de Estudios Seguntinos, este año de 2019, y será el autor quien explique el sentido, y los alcances, de su obra. Desde aquí, -porquela hemos visto y leído ya- podemos decir que son grandes, ambiciosos, llenos de sentido y cuajados de información. Lo que en su conjunto nos hace seguir siendo entusiastas de los [buenos] libros de historia, que nos desvelan con verdad el pasado.