1 de febrero de 2013

Sigüenza: lo que está en los escritos



Angeles García Écija
Editorial Rayuela
300 páginas, con fotografías a todo color.
Encuadernación en cartoné. 21 x 30 cms.
33 Euro


Sigüenza es permanente centro de atención para propios y extraños. En estos días celebra sus fiestas patronales (San Roque, Nª Sª la Virgen de la Mayor) y parece por ello estar más de actualidad. Pero siempre es Sigüenza un hito y una referencia, un lugar de obligada visita, un espacio humano que trasciende de sus proipios límites.
Escritos de Sigüenza
La importancia de un lugar se mide –si medirse pudiera- por la cantidad y calidad de los escritos que a él se refieren. Ello son el reflejo de una historia densa, de un patrimonio relevante, o de una admiración que le nace a los humanos que en él viven, o le visitan. Sigüenza ha generado, a lo largo de los últimos mil años con que cuenta de historia conocida, una cantidad inmensa de escritos: desde los documentos reales de los medievales monarcas, a las monografías que estudian su Universidad, sus templos románicos o la fiesta de los toros. Hay mucha gente, en la propia ciudad y fuera de ella, que tiene por pasión reunir libros, folletos y ejemplares de periódicos antiguos, en cuyas páginas laten la noticia, el estudio o las imágenes de la solemne belleza de la ciudad. Son los bibliófilos, los amantes de los libros.
Acaba de aparecer una publicación, extraordinaria, que viene a ser catálogo y oferta de todo lo mejor escrito sobre Sigüenza. Clasificados por temas, y precedido cada uno de ellos por un estudio de especialista, aparecen las imágenes de los documentos, libros, postales y láminas que expresan el saber de esta vieja ciudad. Están los incunables de su catedral retratados en portada; los solemnes documentos de los reyes; los legajos de catastros y privilegios; y las amarillentas portadas de tantos y tantos folletos que en detalle hablan de los detalles seguntinos. Una labor de filigrana que componen la joya que es esta ciudad.
Entre esos temas históricos, artísticos y personales, destaca el dedicado a Fray José de Sigüenza, fraile jerónimo que emerge o desaparece de la realidad cultural castellana, según la época. Ahora es preciso que empecemos a acordarnos de él otra vez, porque dentro de dos años se cumplirán los cuatro siglos de su fallecimiento, y quien puede y debe ha de ir tomando nota de este fasto cultural que en Sigüenza se celebrará, seguro, por todo lo alto.
Otro grupo de publicaciones interesantes son las guías. Bien a nivel provincial, o simplemente con una perspectiva local, existen multitud de libros que dan al curioso y viajero, con más o menos amplitud, el recuento y la valoración de los edificios de la Ciudad Episcopal. Se ofrecen los libros de Pérez Villamil (el más antiguo de los estudios sobre la catedral) y de Aurelio de Federico (el mejor ilustrado), más la breve guía de Sánchez Doncel, y la clásica de D. Elías Tormo y Monzó.
En este libro valen tanto las imágenes como los comentarios. De cada apartado en que se divide, se hace un estudio pormenorizado por parte de algún especialista en la materia. Así, hay textos del profesor Davara, del Dr. Martínez Gómez-Gordo, de Riansares Serrano (ahora delega de Cultura), del archivero Felipe Pez, y por supuesto de Angeles García Écija, que es la coordinadora del volumen. Los elementos gráficos proceden en su gran mayoría de la colección bibliográfica de Laguna Rubio, que puede darse por una de las mejores en puntos a temas seguntinos. Un acopio de escritos, y un mar de papeles, que no hacen más que confirmar la inmensa riqueza cultural que alberga Sigüenza en su casi milenaria existencia.
Monumentos de Sigüenza
En estos días de fiesta, el viajero que se acerque por la que llamamos Ciudad Mitrada podrá buscar algún detalle más que sobrepase el vuelo de sus clásicas miradas sobre el castillo, la catedral, el Doncel o la Plaza Mayor. Sigüenza es un arcón sin fondo, que ofrece siempre sorpresas, miniaturas en cada dovela, atardeceres distintos, legajos sin leer, o publicaciones raras que solo conocen un par de personas. Al dar una vuelta, a pie, por Sigüenza, uno se encuentra con monumentos o detalles en los que nunca antes se había fijado. Algunos ejemplos siguen a estas palabras, para incitar al viajero por Sigüenza a practicar el ejercicio del asombro.
En la Alameda, que está cuajada de sombras en el verano, y ahora de risa y música, destacan en sus orillas las grandes pirámides que rematan en abiertas granadas, regalo para la ciudad del Obispo Pedro Inocencio Bejarano a inicios del siglo XIX. Unos monumentos que no son nada habituales de ver, por mucho que uno se mueva mirando por el país entero.
Cerca, dirigiendo la mirada al oriente, aparece la espadaña de la ermita de San roque. Es obra del siglo XVIII, como todo el conjunto, y supone, vista así en detalle, todo un malabarismo de la piedra, que enmarca el aire de las campanas, llamando ahora ala visita de exposiciones y animaciones artísticas.
Entre la Alameda y la calle de San Roque, álzase orondo el edificio de las Ursulinas, destacando de él su fachada ondulada y sugerente del templo, que fue hecho por franciscanos, y por eso se ve, tallada en alba piedra, la cruzada armonía de los brazos (el de un fraile vestido y el de un pobre desnudo) que identifican a la Orden Seráfica. En lo alto del volado frontón, casi inaccesible a la vista, esgrime su poblado firmamento el escudo heráldico de los Salazar, fundadores del convento y patrocinadores del gasto inmenso del templo. Se convierte así en detalle patrimonial que evoca un buen corazón, y generoso.
No lejos de allí anda el Callejón de Infantes. Su superficie es ahora, en verano y fiestas, un apretado aparcamiento de coches. Prefiero verlo en el invierno, con la superficie enlosada cubierta de hielo, pero con sus fachadas de arenisca rojiza preñadas de sombras. Las que se forman cuando el sol se deja caer, de lado, sobre tanta filigrana barroca como el arquitecto Bernasconi le puso a esta fachada del Colegio de Infantes. Aparte de tallas, escudos y retorcidos moldurones, en las abiertas metopas que escoltan triglifos en el dintel del hoy Colegio de Padres Josefinos, fueron talladas unas simpáticas alegorías al arte, al canto y a la música. Interpretadas por niños desnudos protegidos de diosas y en una actitud de entusiasmo y predisposición por aprender y mejorar.
Los balcones orondos de este callejón, la gran verja que cierra el arco de acceso a los patios traseros de la catedral, y ese aire de severidad jesuítica que impregna el sitio, le hace meta de muchos pasos.
Siga el viajero a su aire. Vuelva a la plazuela de las Tres Cruces, que se alzan como regadas del sol de atardecida. Suba la cuesta y póngase ante la fachada catedralicia, y mire las arquivoltas con premio de la puerta del Evangelio, o el relieve alabastrino en el que tallada aparece María donándole la casulla a San Ildefonso. Alce la vista y atrase el cuello para alcanzar las campanas, que en ellas está también la historia, la bibliografía y la emoción de esta Sigüenza que nunca acaba.
Testigos de la historia de Sigüenza
Acaba de aparecer, editado por Rayuela (la librería de Sigüenza) un precioso libro que es al tiempo cifra de conocimientos, caudal de informaciones, y bello objeto para el paladeo de las manos y las retinas.
Se trata del titulado "Testigos de la historia de Sigüenza" y supone una exposición gráfica comentada de las más sustanciosas piezas de la bibliografía seguntina.
Se fundamenta en el aporte de muchos –escritores, coleccionistas, periodistas, archiveros...- pero han sido fundamentalmente los escritos de Angeles García Écija y las piezas de la colección de José Angel Laguna Rubio las que sirven de basamenta a esta obra.
Encuadernada en cartoné, con pasta dura, con casi 300 páginas todas impresas a color, esta obra se divide en apartados que ofrecen imágenes de libros y documentos referentes a muy diversos temas seguntinos: desde la memoria de Fray José de Sigüenza, a las tradiciones en torno a Santa Librada. Lo apartados que ofrece son estos: Archivo Municipal de Sigüenza, Archivo Histórico Provincial de Guadalajara, Archivo Catedralicio, Fray José de Sigüenza, Histórico y Religioso, Mundo Científico, Guías de la provincia y Sigüenza, Literatura, Catedral, Colegio-Universidad de San Antonio de Portaceli, Santa Librada, La prensa seguntina en el primer tercio del siglo XX, y Varia.
Y cada uno de ellos lleva una introducción escrita por un especialista en el mismo. Un libro, sin duda, de apasionante lectura e ingente información, que se hace imprescindible para cualquier coleccionista de libros de tema seguntino.

31 de enero de 2013

Contemplativas que dejaron huella






















Comentario publicado en la Revista Claune en 2012, por Mª Teresa Díaz-Allué

No queremos despistar
.

Esta sección suele estar dedicada a hacer memoria de alguna religiosa contemplativa, en singular, que ha destacado en el seguimiento de Cristo. Hoy se desvía de esa trayectoria. Doña. María Teresa Díaz-Allué, vocal de la Junta General de CLAUNE, presenta el libro Vidas ejemplares en la Edad Moderna, del que es autora la ilustre investigadora y socia de CLAUNE, Dª María Isabel Barbeito Carneiro. Ha sido editado en edición digital por AACHE Ediciones. CI Malvarrosa, 2.- 19005 Guadalajara (Telef. 949220438) a donde pueden hacerse los pedidos. Muchas gracias a Da María Isabel y a Da María Teresa.



VIDAS EJEMPLARES
María Isabel Barbeito Cameiro
Autora. La autora, doctora Barbeito Cameiro, garantiza con el prestigio de su nombre
la solidez y el trabajo bien hecho de su libro Vidas ejemplares
. Dos hechos, entre
otros
, confirman que tal prestigio lo tiene bien ganado: el de ser miembro de número
del Instituto de Estudios Madrileños en el Consejo Superior de Investigaciones Cien-
tíficas y su tesis doctoral sobre las Escr
itoras madrileñas del siglo XVII.
Tres amores advierten en su pasión por la investigación sus seguidores: la condición femenina, la espiritualidad religiosa y Madrid. De algún modo confluyen los tres en el franciscanismo, que es la nota dominante de las presentes Vidas ejemplares.
Presentación general. El trabajo, presentado en forma decimal en diez títulos, llama
la atención ya a primeras por su ordenamiento y claridad. Al leer
lo se advierte pronto
el rigor científico propio de una investigadora de raza con el que la autora trata los
documentos e informaciones de que dispone. Terminada la lectura de esta obra digital
,
el lector apagará el ordenador convencido de que dispone de un documento de oro,
sobre una materia concreta, específica, desde luego, pero rica más allá de sus límites
de tiempo
y especificidad.
Tras unos preliminares, que dan las imprescindibles claves técnicas de su lectura, la introducción que les sigue enumera y define las diferentes órdenes o ramas franciscanas, su ascética propia y los lugares en que viven y actúan. Viene luego la descripción del Breve catálogo de los siervos de Dios del alcarreño fray Lucas de Yangües, de que arranca el trabajo. El cuerpo del estudio lo componen las 178 páginas que dedica la autora a las semblanzas personales de los franciscanos y la descripción de los 32 monasterios. De sumo interés, como no podía ser por menos en un trabajo de calidad, son los índices, apéndices, bibliografía e ilustraciones finales.

Preliminares.
En los preliminares se delimita el alcance del Breve Catálogo de fray
Lucas de Yangües. No recoge las semblanzas completas de unos siervos de Dios sino
sólo su perfil hagiográfico. Tales perfiles servirán de ejemplario en la búsqueda de la
perfección cristiana.
Introducción. La introducción enumera y describe documentalmente las diversas ramas
franciscanas: conventuales y observantes, las franciscanas regulares y seglares, las clarisas o segunda orden franciscana
, la tercera orden regular, la fraternidad secular de la
orden tercera
, la de la Inmaculada Concepción de Beatriz de Silva, a que pertenecen
los siervos de Dios que recoge el trabajo
. Se describe la ascesis común y la particular
propia de cada uno: las virtudes a las que aspiran
, particularmente la de la pobreza, su
oración y sus penitencias para las que se atienen a la Pasión de Cristo. Luego se enumeran los monasterios y poblaciones en los que vivieron los siervos de Dios.
Breve catálogo. Recoge los nombres y semblanzas de los siervos de Dios de ambos
sexos y distintas ramas franciscanas que fallecieron como muy virtuosos en la provincia franciscana de Castilla entre 1465 y 1687. Son sus autores fray Lucas de Yangües, principal, y fray Lucas Álvarez de Toledo, segundo autor
, complementario. Las
semblanzas corresponden a cuatro órdenes específicamente franciscanas: los Frailes
Menores
, la de Santa Clara, la Tercera Orden Regular y la Tercera Orden Franciscana
Seglar
, así como la Orden de la Inmaculada Concepción. Las vidas ejemplares incorporadas alcanzan la suma de 340, de las cuales, 209 son mujeres.
Semblanzas. Las semblanzas ocupan el cuerpo principal del libro. Empiezan en la
página 39
y terminan en la 217. Llevan un orden cronológico que va de 1492 a 1686.
Los perfiles son semejantes y resaltan principalmente la penitencia
, la pobreza, la humildad y la caridad franciscanas de las reseñadas. En determinados casos se apuntan
las gracias particulares del cielo y dones diversos. Los datos biográficos aportados
son particularmente interesantes en sí y también porque recrean el entorno monacal
y el mundo social del que provienen o en el que intervienen estas siervas de Dios. A
los historiadores y amantes de la Historia les asomarán estas semblanzas a un mundo
que quizá conocen
, pero que, al acercárselo, les resultará particularmente rico por los
detalles que confirman
, matizan y enriquecen esta parcela franciscana de la vida religiosa. Cada semblanza va acompañada de informaciones complementarias que la
aclaran y precisan
. Se añade una bibliografia donde encontrar nuevos datos e informaciones sobre el tema.
La primera semblanza, especialmente larga, es la de la venerable portuguesa
Beatriz de Silva, fundadora de la Orden de la Inmaculada Concepción. Lleva la fecha
de su muerte, 1492
. La última es la de una religiosa del monasterio de la Piedad de
Guadalajara, Estefanía de Mendoza
, fallecida en 1686. En total 222 semblanzas.
Llama la atención la semejanza de vida entre fechas tan lejanas. En ningún momento
se cuestionan los hechos que sencillamente se constatan, se anotan y dan por ocurridos
como se cuenta. La vida de estas venerables franciscanas presenta las mismas aspiraciones, caminos de perfección y metas propuestas en dos siglos.
Monasterios de la Provincia de Castilla de las biografiadas. La relación de estos
monasterios es alfabética
, por localidades. Primero se mencionan los de las clarisas,
que son 11; luego, los de las terciarias regulares, 13, y, se concluye, con los de las
concepcionistas
, el más numeroso, 14. Primero aparece la localidad en que está enclavado el monasterio, lugar y provincia. Enseguida el nombre o nombres por los que
se le conoce y la fecha de su fundación
, más otras fechas de mayor interés, si las hay.
La historia del monasterio se inicia con su fundación. Se menciona a los fundadores
e
xternos al monasterio ya las monjas fundadoras, se aportan documentos, se constata
la importancia dentro de la Orden y proyección dentro y fuera
, vicisitudes por las que
pasa el monasterio con el trascurso del tiempo, prestigio social y popular
, obras realizadas, monjas incluidas en el Catálogo. Además de notas al pie de página, hay siempre al final de la descripción una bibliografía para cada monasterio.
Poblaciones donde residen terciarias seglares. Las terciarias seglares no tienen monasterios. Viven en poblaciones más o menos grandes en la provincia de Toledo, en
el mismo Toledo, capital, y en Guadalajara, capital
. En total, 9. Se nombra en cada
una de ellas a los miembros de esta Tercera Orden incluidos en el Catálogo y se des
-
cribe con todo detalle la población en la que viven, al modo de lo que podría aportar
un catastro: habitantes, localización geográfica, autoridades, señores
, propietarios,
ricos y pobres
, casas y edificios, iglesia y ermitas, clero, fiestas, clase de terreno cultivable, huertas, ríos, puentes, pastos, cultivos, ganadería, etc.
Índice de franciscanas biografiadas. Un índice, por orden alfabético, da ei nombre
completo de las franciscanas reseñadas
, el de su monasterio, la orden en que profesó
-OIC
, OSC, TOR- y la fecha de su muerte.
Apéndice. Relación de franciscanos biografiados en el Catálogo y Suplementos. También por orden alfabético. Viene a dar condensada en cuatro o cinco renglones de
media la biografía de cada uno
, nacimiento, cargos y oficios, virtudes, ejemplaridad,
aspectos sobresalientes y fallecimiento.
Bibliografía general. La bibliografía con la que termina este serio trabajo es exhaustiva. Consta de 275 entradas.
Imágenes. El trabajo reproduce al final la imagen de Jesús atado a la columna de la
cofradía de la Vera Cruz de Valladolid, obra de Gregorio Femández, una estampa que
muestra el hábito de las religiosas clarisas
, otra de una concepcionista con hábito
completo y la de un fraile franciscano menor observante.
María Teresa Diaz Allué 

29 de enero de 2013

Fiesta en Guadalajara


José Ramón López de los Mozos: Guadalajara, fiesta y tradición. Editorial Nueva Alcarria. Guadalajara, 2005. 384 páginas, láminas a todo color. Tamaño 21 x 29,7 cms.

Publicado inicialmente como un coleccionable por entregas semanales en el diario “Nueva Alcarria” de Guadalajara, esta obra monumental y atractiva presenta todos los datos necesarios para conocer al detalle las fiestas tradicionales de la provincia de Guadalajara, desde las botargas invernales a los encierros taurinos veraniegos. Su gran tamaño y su impresión completa a color hacen de este volumen un precioso elemento de estudio y regalo.

El autor, López de los Mozos, se ha consagrado tras muchos años de investigación y trabajo como el referente en cuanto al conocimiento de las fiestas tradicionales, de los modos clásicos de entender la celebración en los pueblos, y del análisis de todos los morfemas folclóricos en esta tierra castellana.
La obra se estructura por meses, presentando las fiestas  celebradas en cada uno de ellos, y describiendo con orden los elementos que las conforman: fecha, horas, protagonistas, ritos, elementos, gastronomía, cánticos, trajes… etc. La variedad de formas y la modulación de un mismo rito en cada pueblo, hace que este estudio sea completo y llamativo.
Aunque se han tratado hasta ahora de muchos modos las fiestas y el folclore de Guadalajara, este libro de “Guadalajara, fiesta y tradición” firmado por López de los Mozos es sin duda el más completo, y puede considerarse como una auténtica enciclopedia del tema.
Aunque sería muy largo entretenerse en la descripción o comentario de todos sus logros y muestrarios, sí cabe destacar lo completo del estudio de las botargas de Campiña y Sierra en el invierno, de la Semana Santa y sus manifestaciones en muchos pueblos, de los “mayos” y cantares de la primavera y de las danzas serranas en torno al Corpus, como la espectacular de Valverde de los Arroyos, de los que aquí viene un estudio pormenorizado, estupendo.
Además se analiza la Caballada de Atienza y el Festival de Hita, como expresiones muy distintas de un proceso multisecular de celebración popular o culta, y finalmente casi la mitad de lo que queda de libro va destinado a la descripción de las fiestas veraniegas, entre las que destacan los encierros, los toros (especialmente la fiesta de la virgen de la Peña en Brihuega) y las romerías. El otoño es una época de pocas celebraciones. Pero entre unas y otras cosas surgen en este libro además las letras de gozos y procesiones, aleluyas, bandereos, etc. En definitiva, un gran libro que no debería faltar en ninguna biblioteca que se tenga por alcarreñista de verdad, pues es un elemento a consultar con mucha frecuencia, Su costo es de 30 Euros y puede adquirirse aquí mismo.

25 de enero de 2013

De brujas y magos




María Lara demuestra ser, con este libro, una gran lectora (solo así se explica que escriba tan bien y sepa tanto) y una humanista que selecciona sus lecturas y las integra en un conjunto muy firme de conocimientos, del que van saliendo las conclusiones a cada paso que da. Es como un camino el que se recorre con ella cuando leemos este libro que ha empezado a presentar por diversos lugares de España. Un camino por el siglo XVII y por la geografía del centro de la Península, que es donde se suman (desde Cervantes a la Inquisición de Cuenca, pasando por la loca Corte de los Austrias y los caminos perdidos de las aldeas castellanas) todos los hechos de relevancia, más acá de las batallas de Flandes y de las gestas americanas, en esa “intrahistoria” o “microhistoria” cultural de las ciudades encantadas.
Con un Prólogo de Laura Lara (y que lógicamente titula “Elogio de la fraternidad”) más una “Nota de Lectura del profesor Emilio Sola, da inicio esta andadura por 7 grandes capítulos que nos van ofreciendo, en secuencia ordenada y lógica, las diversas formas en que los españoles se dieron a rebelarse contra el orden establecido (el mental especialmente) a lo largo del siglo XVII. De ahí que el primer capítulo se titule “Orden y disidencia en perspectiva”, y que brevemente señala las linternas que iluminarán su trayecto.
En segundo lugar, un capítulo hondo y sabio, plagado de erudición y de atenta visión histórica, nos propone al Quijote como una de las claves interpretativas donde se exponen las encrucijadas morales de la crisis del siglo XVII. Es la “Antropología del Siglo de Oro” y resulta fruto de muchísimas lecturas, hablándonos de la devoción popular, lo mismo que en el siguiente, “El atheista y el atheo” en que habla de los heterodoxos.
En el cuarto capítulo, Lara entra, bajo el título de “Hechicería y brujería” en el más curioso de los mundos, pero lo hace con un examen en frío, con la asepsia del historiador. Habla del caso de la vidente de Madrid, Lucrecia de León, de las brujas de Zugarramurdi, y en algún momento considera a la bruja como la antítesis de la sibila. La cueva de Montesinos es otro de los lugares analizados. Sigue el capítulo quinto dedicado a las “Actitudes racionalistas en la España de la Contrarreforma” y llega a un espacio geográfico que ella domina porque vive en él, que es Cuenca: La “Brujería e incredulidad en Cuenca en los siglos XVI a XVIII” bien puede conformarse como el núcelo de esta obra. Allí habla del Tribunal de la Inquisición conquense, del que dependía Sigüenza y habla de procesos y causas inquisitoriales en toda nuestra región. Es curioso el dato, creo que inédito hasta ahora, de cómo fue sometido a proceso por el Santo Oficio el matemático y piloto cosmográfico Francisco Antonio Ruter, alias Jacobo, acusado de ideas reformistas especialmente a lo largo de su obra “Soledades de la Torre de Jadraque”, que probablemente escribiría este sujeto a orillas del Henares.
Un último capítulo “El frescor de la Fe del que titubea” se adelanta al final de las Fuentes y la Bibliografía. Un libro magnífico, en suma. Con una autora que, ya tan joven, está impuesta en las difíciles lides de la investigación humanista seria y la escritura pulcra, brillante muchas veces. Dice ella misma que el objetivo de su libro “Brujas, magos e incrédulos en la España del Siglo de Oro” es examinar las hendiduras de la pretendida uniformidad ideológica, estudiando las posturas heterodoxas que fueron surgiendo en los siglos XVI y XVII u que comprendieron desde el racionalismo hasta el ateísmo, pasando por el contacto con la astrología y las prácticas brujeriles”. ¿Un Menéndez Pelayo redivivo? Por supuesto que lleva de compañero de viaje al sabio santanderino, todos desde hace un siglo han bebido de sus obras, pero María Lara tiene de este mundo una visión nueva, ágil, fresca. Merece la pena leerla. 

20 de diciembre de 2012

Manzanares el Real, un pueblo de Castilla


Antonio Marchamalo Sánchez y Miguel Marchamalo Maín: “Manzanares el Real y la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves. Notas de historia y arte”. Colección DeCastillaPueblos nº 1. AACHE Ediciones, Guadalajara, 2012. 224 páginas. Ilustraciones en color y B/N. Documentos. Índices.

Inicia la editorial AACHE una nueva Colección, en esta ocasión para poner en valor la memoria histórica y patrimonial, costumbrista y paisajística, de Castilla toda. Y lo hace con un libro claro, sencillo y elocuente: el estudio de una iglesia parroquial, la dedicada a Nuestra Señora de las Nieves, en la castellana (y madrileña) villa de Manzanares el Real, al pie de la sierra de Guadarrama, y con una densa historia a cuestas.
El análisis del templo, lo hacen los autores en un contexto histórico inicial, amplio, pormenorizado, remontándose casi a los orígenes de la villa, y desde luego tomando la referencia de su historia señorial, controlada siempre por los mil y un nombres del linaje Mendoza, desde la remota Edad Media hasta los tiempos del liberalismo. Se inicia el estudio con el análisis de la Comunidad de Villa y Tierra de Manzanares, bajo el señorío de los arzobispos de Toledo, que comenzó a caminar en 1248, y siguió luego en manos de algunos infantes reales, para acabar, tras pasar por el dominio de Iñigo López de Orozco, en las manos de la casa principal, de los Mendoza, que usaron el título de Conde del Real de Manzanares siempre anejo al del ducado del Infantado.
En esos siglos medievales se levanta un primitivo castillo que luego se localiza en nuevo altozano y se erige preciosista y asombroso como hoy lo vemos a partir de los años finales del siglo XIV, bajo la batuta técnica y genial del arquitecto Juan Guas.
La segunda parte del libro está dedicada a la historia y análisis estilístico y pormenorizado de la iglesia, parroquia de Nuestra Señora de las Nieves, de la que sospechan los autores por numerosos indicios que pudiera ser también de la autoría de Guas. Un espacio abierto, en tres naves, mucho más ancha la central, y presbiterio en alto, cubierto de bóveda de terceletes, con detalles múltiples (capiteles, barandas, estelas) tallados rudamente en la piedra granítica del lugar.
El libro tiene, además de muchos documentos transcritos al final, índices y bibliografía amplísima, una buena carga de iconografía basada en retratos de los Condes del Real de Manzanares, desde don Iñigo López de Mendoza, el primero, a don Iñigo de Arteaga y Martín, el más reciente y contemporáneo, así como numerosos detalles de la iglesia que luce ahora magnífica tras la restauración que de ella ha hecho la empresa madrileña “Mármoles y Granitos Cabanillas S.A.” modélica en su género.
Un libro, en suma, de gran utilidad y belleza, imprescindible para saber más de la Sierra, de sus pueblos, y del entorno histórico y patrimonial de Castilla entera.

19 de diciembre de 2012

Molinos de verdad


Jiménez Ballesta, Juan: “Molinos de viento en Castilla-la Mancha”. Ediciones Llanura. Madrid, 2001. 2ª edición. 200 páginas, ilustraciones.

En la cubierta de este libro aparece una visión del cerro de los molinos de Consuegra, en la interpretación pictórica de Gregorio Prieto: una genialidad como todas las suyas, que da pie a un libro pleno de noticias históricas acerca de los molinos de la Región autónoma de Castilla-La Mancha. Un lugar de España donde crecieron en gran número, y con una especificidad notable, sobre todo por el maridaje que molinos y paisajes conllevan. Porque molinos de viento hay en muchos otros lugares de España, y de Europa, pero esa conjunción de la tierra desnuda , del cerro pelado, y el molino atento, orgulloso y trabajador centrando el ámbito, solo aquí se da, y especialmente en la Mancha.
En esta obra, el historiador Jiménez Ballesta se dedica a recoger todos los datos que la documentación histórica nos ha dejado sobre los molinos de viento a lo largo de los siglos. No es un libro de descripción de estas industrias, ni de explicación de su funcionamiento. Es un libro de historia, en el que va recogiendo los momentos y lugares en que se describen, y hay constancia de su existencia, desde la Edad Media a nuestros días.
Son especialmente densos en noticias algunos corpus documentales, en los que se espigan los datos y se clarifican y contabilizan número y funciones: las Relaciones Topográficas de Felipe II, el Catastro del Marqués de la Ensenada, los papeles de la Desamortización, el Diccionario de Madoz y otros diccionarios y nomenclátores. Después, Jiménez analiza todos y cada uno de los molinos que él ha catalogado por las provincias manchegas, estando el mayor número, como es lógico, en Ciudad Real, pero apareciendo en todas las otras, incluso en Guadalajara, donde describe la referencia de los molinos de viento de Alustante y La Yunta, extremos lugares rayanos ya con Aragón, aunque hoy sabemos que hubo en más sitios.
Un libro herramienta por cuanto, además de la historia y referencias cronológicas de estos edificios, se nos da un utilísimo catálogo, con el que poder hacer, no ya sólo excursiones descubridoras, sino otro tipo de trabajos contando con la realidad, hoy, de estos elementos del paisaje y de la vida. 

8 de diciembre de 2012

Los mil refranes de Juan de Mal Lara


La Philosophía vulgar de Juan de Mal Lara, vecino de Sevilla, 1568. Edición facsímil a cargo de José J. Labrador Herraiz y Ralph A. DiFranco. Editorial Frente de Afirmación Hispanista, México, 2012. Con tres estudios preambulares: «Poemas sueltos de Juan de Mal Lara», «Juan de Mal Lara, humanista y traductor» y «Juan de Mal Lara, maestro de la Escuela sevillana: contexto humanístico y apuntes bioblibliográficos», firmado el primero por los editores, y los otros por Inmaculada Osuna y Francisco Escobar respectivamente. ISBN 978-84-615-5680-9.

 LOS MÁS DE MIL REFRANES DE JUAN DE MAL LARA
EL ERASMISMO EN CÁPSULAS

En estos años de «contrarreforma» convenía adentrarse en lo más sólido del Humanismo español y dar a conocer esta obra, clave para la formulación del pensamiento peninsular, del sabio erasmita sevillano Juan de Mal Lara, «libro capital en la historia de la paremiologia y del erasmismo hispànicos». Nacido en el seno de una familia humilde, aprendió las primeras letras bajo la docencia de su padre, un pintor, hacia 1524, junto al Guadalquivir. Años más tarde, en Salamanca, foco del humanismo peninsular, estudia con el Comendador Griego Hernán Núñez, cuya influencia se nota en el libro presente: el sevillano se siente sucesor de la labor de recopilación y glosa de refranes que había comenzado su maestro y había quedado sin terminar cuando murió. Allí conoció al Brocense. Pasó después a Barcelona para estudiar con el conocido maestro Francisco Escobar (1544 o 1545). Mal Lara murió en su ciudad natal en 1571.

Para hacer esta edición, la fundación Frente de Afirmación Hispanista ha buscado a dos buenos conocedores de la literatura del Siglo de Oro, el alcarreño José J. Labrador Herraiz (catedrático emérito de la Cleveland State University) y al catedrático de la Universidad de Denver Ralph A. DiFranco; ambos han publicado obras de nuestra región, como son la Justa poética de Cifuentes (2007), la vida de la abadesa del convento de clarisas del mismo pueblo (2009) y el apicarado Cancionero de Sebastián de Horozco (2010), toledano él, una de nuestras joyas poéticas del siglo XVI. La edición de la Filosofía vulgar va prologada por los mismos con un estudio sobre los poemas sueltos de Mal Lara, sonetos cuya fuente se documenta en un manuscrito que se formó en México el año 1577 (cartapacio cuya edición aparecerá en el 2013 y que este Boletín bibliográfico dará cuenta en su día).  También han contribuido al libro del humanista dos reconocidos especialistas: Inmaculada Osuna (Complutense) y Francisco Escobar (Sevilla). En el pasado, Américo Castro (desde 1925), Federico Sánchez y Escribano (desde 1933) y Marcel Bataillon (desde 1937) se han ocupado de la Filosofía vulgar y han insistido en las influencias de Erasmo y particularmente sus Adagia en Juan de Mal Lara.

Juan de Mal Lara
La mencionada fundación mejicana, firme a su propósito de dar a conocer a algunos de nuestros clásicos olvidados —como ha sido la recuperación del gran poeta andaluz Pedro de Padilla, amigo de Cervantes, de Lope y demás vates de primera fila del siglo XVI, injustamente relegado a poeta de segunda fila— ofrece a los lectores de hoy el importante libro que Juan de Mal Lara tituló Filosofía vulgar, dos terminos que para el lector moderno pudieran sugerir que es uno de esos plomos insufrible e ininteligibles que es mejor dejarlo para otra ocasión. Pero es muy otro el caso.

¿Por qué el título Filosofía vulgar? Así comentaba en 1616 Martín Fernández Zambrano:  «De suerte que el uso de los Refranes es de grande importancia a la retórica; porque si queremos que nuestra oración sea clara, probable, breve, y suave: que deleite, mueva, y enseñe, ¿quién dará más claridad, que lo que está en palabras conocidas de grandes, y pequeños?, ¿qué mas probables razones habrá, que las que todos dicen, y aprueban? ¿qué mas verosimil argumento, que el que por tan largos años han aprobado tantas naciones, tantos pueblos, tantas ciudades, y villas?; y de lo que todos en común, hasta los que en los campos apacientan ovejas saben, y dan por bueno tan recibido de todos que se puede llamar axioma». Mal Lara llevó a la imprenta mil refranes, una décima parte de los que tenía reunidos, superando así predecesor Mosen Pedro Valles que llegó a juntar “más de cuatro mil y trescientos Refranes Españoles, sin osar comentar alguno». Fue nuestro alcarreño Íñigo López de Mendoza (el sabio marqués, como lo califica Mal Lara) quien se le adelantó «con unas glosillas a manera de consonancias».

Pero oigamos al propio Mal Lara en su resumen del libro dedicado al rey Felipe II: «Materia me pareció conveniente para ofrecer a reyes la Filosofía y escogí la vulgar que los vasallos de S. M. usan con la libertad concedida a sus casas, huertos y heredamientos, según se les  deja gozar… Esta ‘Philosophía vulgar’ saque yo de los refranes castellanos, los cuales no creo que serán tan peregrinos a los oídos del rey que no lo haya alguna vez oído, y aun usado en su lugar y tiempo, para allanarse enre los suyos y hacerles merced hablando en su lenguaje».

Tienes, lector, una de las más importantes obras de nuestra literatura. Solo nos resta felicitar a la Fundación y a los editores que nos han proporcionado tan interesante y monumental libro.