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15 de mayo de 2018

La infancia de la Princesa de Éboli


Paseando estos días por la Feria del Libro de Guadalajara, que de nuevo se ha celebrado en la Plaza Mayor, me he encontrado con un simpático libro que nos ofrece, en dimensión infantil, la figura de Ana de Mendoza y La Cerda. Un soplo de aire fresco sobre la severa contemplación de legajos y retratos al óleo.
En este caso, han sido un par de jóvenes escritoras, aliadas para la ocasión, las que han compuesto este librito titulado “El misterio de la Princesa de Éboli”, que firman Pilar Tébar y Laura Martínez. Un texto fresco y accesible, muy bien orientado al bloque de los lectores en edad temprana, captando en su lenguaje las disquisiciones bibliográficas de los autores clásicos ¿Por qué llevaba un parche en el ojo doña Ana de Mendoza? La explicación se lanza a la leyenda, al juego, a la bulliciosa algarabía de la imaginación. Es un cuento, bien escrito, y que consigue su objetivo: hacer pasar un rato, enseñar historia, y alegrarle el día, como me lo ha alegrado a mí, por leerlo.
Muy interesante la ilustración de esta hermosa publicación, que ha corrido a cargo de Clara Luna. Las autoras han encargado la edición a la empresa editorial “Cuarto de Letras” que ha conseguido una pulcra publicación.

1 de enero de 2017

La Colección

Tierra de Guadalajara

Desde su inicio, la editorial Aache de Guadalajara se propuso recopilar todos los escritos, informaciones, estudios y monografías que fueran referidos a Guadalajara y provincia. En la creencia de que el conocimiento, y el consiguiente aprecio, de las raíces culturales de una tierra, conllevan su protección, y el íntegro mantenimiento de un territorio, que va más allá de las medidas políticas que le atañen.



En este sentido, se crearon diversas colecciones para atender a los estudios científicos, la creación literaria, los manuales de rutas y camino, y por supuesto las monografías divulgadoras de la riqueza monumental, festiva, gastronómica, y cultural por excelencia, de Guadalajara. Naci entonces la ral por excelencia, de Guadalajara. Nacipatender a los estudios cientmiento, y el consiguiente aprecio, de las raó entonces la Colección de libros “Tierra de Guadalajara”. Era el año 1978, y comenzó con un estudio / guía titulado “Sigüenza, ciudad medieval”, que ha servido a más de 5.000 personas para conocer la ciudad a través de sus páginas.

En los últimos días del año 2016 aparece el número 101 de esa colección, y haciéndole un guiño al primero, se encarga de mostrarnos con todo detalle “La catedral de Sigüenza”. El autor de ambos, el incansable escritor, historiador y divulgador de nuestras esencias, el Cronista Provincial profesor Antonio Herrera Casado.

De ese centenar de títulos, algunos deben ser destacados por lo que han supuesto de novedad y revulsivo en la visión tradicional de la provincia. Desde “El patrimonio desaparecido de Guadalajara” del profesor García de Paz, a “La Cocina de Guadalajara” del doctor Martínez Gómez-Gordo. Y desde las “Artesanías tradicionales de Guadalajara” de Castellote Herrero, al gran estudio sobre “Los grabados de la Cueva de los Casares” del grupo de investigadores Amigos del Arte Paleolítico.

Entre los autores, nombres aplaudidos y reconocidos unánimemente como estudiosos acreditados de la tierra alcarreña: desde José Ramón López de los Mozos, en los temas de la tradición y el costumbrismo, a Francisco Layna Serrano, en el análisis de los castillos. O desde Tomás Gismera Velasco, en lo relativo a Atienza, hasta José Serrano Belinchón, en las andanzas camineras por la Alcarria.

Precisamente una recopilación de temas, de autores y de propuestas fue lo que constituyó, con una estrategia previamente meditada, el número 100 de la Colección, aparecido en febrero de 2016. El libro “100 propuestas esenciales para conocer Guadalajara” volvía a plantear la breve pero clara visión de temas arqueológicos (Recópolis, Zaorejas, Casares), de edificios románicos (Carabias, Cifuentes, Pinilla), de viejos monasterios medievales (Bonaval, Monsalud, Buenafuente), de las joyas de la ciudad de Guadalajara (el puente árabe, el teatro Buero, el palacio ducal del Infantado) hasta unos finales toques en torno a la Naturaleza (el Alto Tajo, el Ocejón, los quejigares del Tajuña medio) y el costumbrismo (con una evocación descriptiva de los encierros de Brihuega, el Maratón de los Cuentos de Guadalajara, o las botargas serranas).


Todo ello salpicado de fichas ilustradas a todo color sobre retablos, fuentes, museos, panteones, mieles y firmamentos !!! Un apasionante recorrido por la provincia de Guadalajara que en ese número 100 se resume elocuente, pero que no es sino el colofón, y ahora el inicio, de cientos de títulos relevantes. La esencia de la provincia de Guadalajara. Y no hace falta decir nada más.

7 de febrero de 2016

100 cosas que ver y admirar en Guadalajara

Aache alcanza el número cien
de su Colección de libros “Tierra de Guadalajara”

Después de 30 años de publicar libros monográficos sobre pueblos, monumentos, fiestas, rutas, personajes y gastronomía de Guadalajara, la Colección “Tierra de Guadalajara” que inició la editorial Aache con su libro “Sigüenza, una ciudad medieval” en 1985, se ha propuesto reunir en un volumen, el que cumple los CIEN números de dicha colección, lo mejor y más interesante de la provincia. En unas “propuestas esenciales” para conocerla, en todos sus perfiles: monumentales, folclóricos, paisajísticos, históricos, gastronómicos, etc.

El libro se estructura en 100 fichas a doble página en las que aparece a la izquierda un texto y a la derecha unas imágenes e información complementaria, sobre temas que, en este orden, tratan de la arqueología, la arquitectura románica, los monasterios, los edificios singulares, los pueblos, los elementos muebles, los espacios naturales y las fiestas más llamativas: ha sido difícil concretar en tan sólo cien temas, lo que de interés especial tiene Guadalajara y lo que la hace acreedora a su visita pausada, al viaje lento y a la degustación entretenida.

Entre esas cien propuestas esenciales para conocer Guadalajara, aparecen elementos universalmente aplaudidos, como el palacio del Infantado de la capital, o la catedral de la ciudad de Sigüenza, que no admiten contradicción. Pero se añaden cosas que, no por desconocidas son menos asombrosas: desde la cueva del moro, de Pastrana, al retablo de San Gregorio, en Alovera, o los ángeles virreinales de Tartanedo, en el Señorío de Molina.

Añade otro punto de interés este libro. Y es que aparte de llevar unas cuantas entradas escritas por su promotor principal, el cronista provincial Antonio Herrera Casado, reconocido en su labor de muchos años como analista del arte y la historia de la tierra castellana, más de la mitad del libro está firmado por otros autores, entre los que destacan las plumas veteranas de Francisco García Marquina, José Antonio Suárez de Puga, José Ramón López de los Mozos, o Francisco Javier Sanz Serrulla, entre otros, y las más novicias de Marta Embid Ruiz, Víctor Foguer Condado, Amador Ayuso Cuevas o Tomás Barra Florián. Más de medio centenar de firmas avalan esta publicación, que con ellas alienta su mejor valor.

Esta obra, cuyo título “100 Propuestas Esenciales para conocer Guadalajara” está muy pensado, y su listado una y otra vez repasado consigue presentar, en poco más de doscientas páginas, lo que la provincia de Guadalajara ofrece a quienes la habitan, y a cuantos piensan venir a disfrutar de ella, se completa con unos índices topográfico y de autores que le añaden utilidad. Los gráficos que la ilustran, en forma de fotografías y dibujos, terminan por definir un libro hermoso, además de útil.

Ya ha habido quien no ha dudado en decir, al verlo “Ojalá que todas las provincias de España tuvieran, al menos, un libro como este”

Datos de la obra:

Autores: Antonio Herrera Casado y 50 autores más
Título: “Cien Propuestas Esenciales para conocer Guadalajara”
Edita: Aache Ediciones de Guadalajara S.L.
Colección “Tierra de Guadalajara”, nº 100
Guadalajara, 2016
Páginas 216, ilustradas a todo color
ISBN: 978-84-15537-97-7

Precio: 15 €.

12 de octubre de 2013

Por la Ruta de la Lana, camino de Santiago

Pareja Pérez, J. Herminio; Malabía, Vicente: La Ruta de la Lana. Editorial Alfonsípolis, Cuenca, 1999.

Nos llega a las manos un libro que es esencial para conocer en toda su magnitud y veracidad la Ruta alternativa del Camino de Santiago, que los peregrinos seguían, en la Edad Media, y aun en tiempos posteriores, desde la costa del Levante español a Santiago de Compostela, enlazando en Burgos con el “camino francés”.
Se la llama así, porque este camino era realmente la ruta ganadera que seguían los esquiladores, ganaderos y comerciantes relacionados con las mercancías de la lana y derivados de esta, y unía al gran productor ovino de La Mancha con Burgos, capital comercial de la lana durante los siglos XVI y XVII.
Aunque la primera referencia escrita de esta Ruta la debemos a Jaume Roig, un valenciano que antes de 1460 escribió “L’Espill” (El Espejo) en valenciano, el principal documento que la describe con exactitud, con pormenor, y con etapas es una curiosa guía que fue escrita nada menos que en la primavera de 1624 por Francisco Patiño, María Franchis y Sebastián de la Huerta, y que sin mayores florituras literarias lo que hacen es ir desgranando la lista de los lugares por donde debe pasarse para caminar desde Alicante hasta Monteagudo de las Salinas, la villa conquense donde vivió Patiño, y desde la que, atravesando las tierras de Cuenca, Guadalajara y Soria llega ya a Burgos. Este camino, en sentido inverso, de Burgos a Atienza, coincide con la Ruta del Destierro del Cid Campeador, lo que equivale a decir que era ese un camino muy frecuentado y habitual durante la Edad Media.
El libro que comentamos incluye en su primera parte el relato de Francisco Patiño y María Franchis, y luego nos ofrece, con planos y descripciones detalladísimas las diversas etapas que van a permitir al peregrino, y viajero, por el interior de una España poco habitada pero rica en maravillas paisajísticas y pueblos cuajados de arte, llegar desde Alicante hasta Burgos.

El trazado del Camino jacobeo de la “Rutade la Lana

Alicante, El Rebolledo y La Alcoraya (ambas pedanías de Alicante), Orito, (pedanía de Monforte), Monforte del Cid, Novelda, Elda, Sax, Colonia Santa Eulalia (pedanía de Sax y Villena) y Villena en la provincia de Alicante; Almansa, Alpera, Alatoz, Casas del Cerro (pedanía de Alcalá), Alcalá de Júcar, Las Eras (pedanía de Alcalá), Casas Ibáñez, Villamalea en la provincia de Albacete; El Herrumblar, Villarta, Graja de Iniesta, Campillo de Altobuey, Paracuellos de la Vega, Monteagudo de las Salinas, donde enlaza con la Ruta de la Lana desde Valencia, Fuentes, Mohorte y La Melgosa (ambas pedanías de Cuenca), Cuenca, Nohales (pedanía de Cuenca), Chillarón de Cuenca, Tondos, Bascuañana de San Pedro, Torralba, Albalate de las Nogueras, Villaconejos de Trabaque, Albendea y Valdeolivas, en la provincia de Cuenca; Salmerón, Villaescusa de Palositos, Viana de Mondéjar, Trillo, Gárgoles de Abajo, Cifuentes, Moranchel, Las Inviernas, Mirabueno, Mandayona, Baides, Viana de Jadraque, Huérmeces del Cerro, Santiuste, Riofrío del Llano, Atienza, Tordelloso, Alpedroches y Miedes de Atienza en la provincia de Guadalajara; Retortillo de Soria, Tarancueña, Caracena, Carrascosa de Abajo, Fresno de Caracena, Ines, Olmillos, San Esteban de Gormaz, Matanzas de Soria, Zayas de Báscones y Alcubilla de Avellaneda en la provincia de Soria; Hinojar del Rey, Quintanarraya, Huerta del Rey, Pinarejo, Mamolar, Santo Domingo de Silos, Santibáñez del Val, Retuerta, Covarrubias, Mecerreyes, Hontoria de la Cantera, Revillarruz, Cojobar, Saldaña y Burgos, donde enlaza con el Camino Francés.


Conviene saber que la Ruta de la Lana fue recuperada en 1993 por las Diputaciones Provinciales que va tocando, y que con la incansable colaboración y trabajo de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Cuenca, Guadalajara, Alicante y Burgos se ha conseguido la señalización completa desde Alicante hasta Burgos.
Un rutero de este año relataba así en blog la experiencia que había tenido al hacer el camino. Un camino que ha sido transitado ya por miles de peregrinos: “El trabajo de las asociaciones es de diez. La hospitalidad, quizás porque los pueblos no están todavía picardeados habría que escribirla con mayúsculas. Como anécdota, indicar que en una de las etapas nos abordó el alcalde mientras comíamos para darnos la bienvenida y agradecernos el haber elegido su localidad para descansar. El resto lo dejo para que lo descubráis”.
El recorrido no es especialmente duro, porque el terreno es bastante llano, con pocos desniveles y ninguno significativo. En las fechas frescas de la primavera y el otoño no ofrece ninguna dificultad, pero en el verano hay que ir con cuidado, porque se atraviesa gran parte de la España seca, continental y supercalurosa. La señalización es buena en general. Y en cuanto a albergues, la cosa está un poco más floja que en otros Caminos, pero lo suplen con lugares de acogida como polideportivos, salones de actos del Ayuntamiento, y en algunos lugares no hay más remedio que alojarse en pensión.

Uno de los “puntos negros” de esta ruta se encuentra en la provincia de Guadalajara, concretamente pasado Salmerón, el paso por el antiguo lugar de Villaescusa de Palositos obliga a los viajeros a dar un rodeo y les impide contemplar uno de los extraordinarios ejemplos de arquitectura románica medieval como es su vieja iglesia… todo porque el dueño de la finca en que se ha convertido ese antiguo pueblo la ha vallado e impide el paso de los caminantes. Situación compleja e irregular que no hay forma humana de solucionar, hasta ahora. Vaya aquí nuestro apoyo a la necesidad de facilitar de una vez por todas el paso por los caminos comunes y abiertos que deberían permitir el cruce de las tierras de España a cualquier paisano, y más aún si es “peregrino a Santiago”. Este libro, en definitiva, de Pareja y Malabía, espléndidamente editado por Alfonsípolis, es altamente recomendable para todos, e imprescindible para quienes quieran hacer, en todo o en parte, este nuevo (aunque tan viejo) Camino de Santiago.